La rehabilitación seguirá creciendo en nuestro país en un porcentaje del 2,9% en 2026, según el informe de verano de Euroconstruct, presentado recientemente. El crecimiento se moderará en los siguientes años, reduciéndose hasta el 1,3% en el periodo 2027-2028.
Lo cierto es que el sector de la rehabilitación encara una etapa de transición tras el final del impulso de los fondos Next Generation EU. Aunque se espera un aterrizaje gradual, apoyado en la continuidad de la demanda y en el relevo que pueda aportar el nuevo Plan Estatal de Vivienda, el ritmo de crecimiento tenderá a moderarse. Tanto en el ámbito residencial como en el no residencial, la rehabilitación seguirá vinculada a la revalorización de activos y al reposicionamiento hacia segmentos de mayor calidad.
Evolución del sector de la construcción en España
España continúa mostrando un comportamiento diferencial respecto a Europa. La producción creció un 4,3% en 2025, lo que sitúa el crecimiento acumulado desde 2022 en un 9,8%, frente al retroceso del -2,3% del conjunto europeo en ese mismo periodo. Este buen comportamiento responde, en gran medida, al impulso de los fondos Next Generation EU y a unas condiciones de mercado relativamente favorables en los últimos años.
De cara a 2026, el sector continuará creciendo, con una previsión del 3,2%, aunque con menor intensidad. Esta moderación se explica tanto por el progresivo agotamiento de los proyectos vinculados a los fondos europeos, especialmente a partir del segundo semestre, como por el impacto creciente del contexto internacional, en particular el encarecimiento de determinados materiales.
Las previsiones para los próximos años apuntan a una clara desaceleración, con crecimientos del 2,4% en 2027 y del 1,8% en 2028, en línea con la convergencia hacia los ritmos europeos.
“El sector entra en una fase de normalización tras un periodo muy volátil. Volvemos a crecer, pero lo hacemos en un contexto todavía frágil, condicionado por factores externos como los costes y la inestabilidad internacional”, señala Francisco Diéguez, director general del ITeC.
Vivienda, el principal motor
En el segmento residencial, la vivienda de nueva planta seguirá siendo el principal motor del sector en España. Las previsiones apuntan a crecimientos del 5% en 2026 y 2027, y del 4,5% en 2028, impulsados por una demanda sólida y por el déficit estructural de oferta, especialmente en las zonas de mayor presión. El mercado continuará absorbiendo sin dificultad el producto ya disponible, aunque persiste la incertidumbre entre los promotores ante posibles tensiones en costes y precios. En paralelo, la promoción pública podría jugar un papel relevante en los próximos años, apoyada por el nuevo Plan Estatal de Vivienda.
En el ámbito no residencial, la evolución será más contenida. El flujo de nuevos proyectos sigue siendo limitado, en un contexto de prudencia inversora y de mayor exigencia por parte de la demanda. Las oficinas siguen mostrando debilidad, mientras que otros segmentos como la logística, el comercio o el ocio presentan mayor dinamismo. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 1,5% en 2026, con una ligera mejora hasta el 2% en 2027 y 2028, impulsado, en parte, por el desarrollo de activos de mayor calidad.
Por su parte, la ingeniería civil presenta un escenario más incierto y vulnerable. Aunque 2026 arranca con una cartera de proyectos sólida, reforzada por la inversión municipal previa a las elecciones de 2027, el subsector está expuesto tanto al fin de los fondos europeos como al impacto del aumento de costes en los contratos públicos, habitualmente cerrados a precio fijo. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 2,0% en 2026, seguido de un estancamiento en 2027 (0%) y una posible contracción del -1,9% en 2028, especialmente en ausencia de medidas que mitiguen el impacto de los costes.
Perspectivas y retos
El informe concluye que, aunque el sector español aún tiene recorrido al alza, será cada vez más difícil sostener crecimientos superiores a los del entorno europeo en ausencia de estímulos extraordinarios. En este sentido, el futuro del sector dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a un contexto más complejo, marcado por la moderación de la demanda, la evolución de los costes y la necesidad de mantener la inversión en un escenario menos expansivo.
Entre los principales retos destaca la necesidad de mantener la actividad en un contexto sin el impulso extraordinario de los fondos europeos, así como la capacidad de absorber posibles tensiones en los costes derivadas del contexto internacional. Asimismo, el sector deberá adaptarse a un entorno en el que la inversión será más selectiva y exigente.
En este nuevo ciclo, la vivienda seguirá desempeñando un papel clave como motor del crecimiento, mientras que la evolución de la obra civil y la capacidad de mantener niveles de inversión estables serán determinantes para sostener la actividad global del sector.
“Entramos en una nueva etapa en la que el crecimiento del sector será más moderado, pero también más demandante. La clave estará en consolidar la inversión, adaptarse a un entorno más incierto y aprovechar el impulso de la vivienda para sostener la actividad en los próximos años”, concluye Francisco Diéguez.


