Hemos entrevistado a María Teresa Verdú, la Directora General de Agenda Urbana y Arquitectura del MIVAU, para analizar la situación que atraviesa el sector de la rehabilitación. Su discurso destila optimismo, en buena medida, porque, tal y como explica, “existe un enorme potencial para el sector por la antigüedad del parque edificado” y porque rehabilitar también significa “una apuesta por el medio ambiente y la mejora de la vida de los ciudadanos”.
Funcionaria de carrera, perteneciente al cuerpo de Arquitectos de la Hacienda Pública, Máster en Urbanismo y Estudios Territoriales por la UIMP y en Gestión Pública Directiva por el INAP, María Teresa Verdú Martínez ha ocupado diversos puestos directivos en la Administración General del Estado y en la Administración Local; entre otros, ha sido Subdirectora General de Ayudas a la Vivienda, Jefa de la Unidad de Apoyo del Director General de Agenda Urbana y Arquitectura y en los gabinetes de diferentes departamentos ministeriales siempre relacionados con la vivienda, arquitectura y agenda urbana. En la administración local ha ocupado el cargo de Directora General de Servicios Generales y Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Madrid).
En un día lluvioso del mes de febrero, nos recibe en el Ministerio, donde es actualmente Directora General de Agenda Urbana y Arquitectura, para hablar sobre arquitectura, vivienda, rehabilitación y políticas urbanas, asuntos a los que ha dedicado casi toda su carrera profesional.
En primer lugar, le queremos preguntar qué incluye la modificación del Código Técnico de la Edificación y qué mejoras representa para el sector.
El Código Técnico de la Edificación debe enmarcarse en toda la política que estamos desarrollando en este momento. La EPBD, aprobada en 2024, representa un hito y una oportunidad, ya que nos exige alcanzar la neutralidad climática en 2050, pero para ello hay que ir cumpliendo etapas con objetivos nacionales intermedios para 2030, 2035 y 2040. Para ello contamos con dos instrumentos: el Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE) y el CTE.
La EPBD representa una oportunidad porque nos exige tener en cuenta la rehabilitación energética de los edificios, pero a partir de ahí podemos apoyarnos en un cambio más profundo que va más allá del cambio energético, y que tiene en cuenta el confort, la accesibilidad, etc.
Por otro lado, la modificación del CTE, que transpone parcialmente la Directiva (UE) 2024/1275, se centra en la regulación de obras de nueva construcción y también se aplica a las intervenciones en los edificios existentes, ya sean ampliaciones, reformas o cambios de uso. Supone un cambio de paradigma porque incorpora cambios en sostenibilidad, por lo que dejamos de hablar únicamente de energía. Y en ese sentido existen dos asuntos fundamentales: el edificio cero emisiones y la huella de carbono. Es algo revolucionario y que va en línea con la EBPD. Es una forma distinta de concebir la eficiencia energética, midiendo la huella de carbono en todo el ciclo de vida del edificio desde el momento de la construcción hasta su eventual reciclaje o desmantelamiento.
El CTE incluye aspectos de movilidad, vehículo eléctrico, sostenibilidad, gestión del agua, accesibilidad, economía circular y materiales de construcción. Actualmente se encuentra en fase de información pública y la previsión es que se apruebe este año.
La construcción vuelve a estar en cifras de crecimiento más que notables, pero la obra nueva no alcanza para paliar la necesidad de vivienda. ¿Cómo se convive desde el Ministerio con estas dos realidades?
La obra nueva crece, pero en paralelo también aumentan los hogares, por lo que nos enfrentamos a un enorme desafío. Es evidente que nos queda mucho trabajo por hacer.
Estamos muy centrados en la construcción de vivienda, sobre todo la pública y asequible, que ha crecido más de un 5% en 2025, por lo que ya supone el 20% de todas las viviendas nuevas y se ha incrementado en viviendas finalizadas en un 30%. Aumentar nuestro parque público de viviendas es uno de los principales objetivos. Para ello contamos con distintas iniciativas como el Plan Estatal de Vivienda o Casa 47, la Entidad Pública de Vivienda, que apuesta por la vivienda pública y los concursos de arquitectura.
El objetivo es contar con más vivienda asequible, pero también sostenible. En ese sentido, también aprobamos la Ley de Calidad de la Arquitectura y contamos con el Proyecto Estratégico para la Recuperación y la Transformación Económica (PERTE) de la Industrialización de la Vivienda. Este proyecto persigue construir más, más rápido y mejor, con mayores criterios de sostenibilidad y eficiencia, buscando aumentar el parque público de vivienda. El PERTE busca transformar el sector, hacerlo más innovador y digitalizado, y también conseguir que sea más atractivo en la búsqueda de mano de obra.
Ahí debería entrar en juego la rehabilitación porque nuestro parque edificado es extremadamente obsoleto y renovarlo sería una manera de poner en el mercado viviendas más atractivas y eficientes energéticamente, ¿no?
Exactamente. Tenemos un parque edificatorio con mucho potencial para la rehabilitación, un porcentaje muy alto de viviendas construidas en los años 70 y 80, que deberíamos renovar para contar con edificios más eficientes. Muchas de estas edificaciones no están preparadas para el cambio climático que sufrimos con temperaturas que son cada vez más extremas.
La rehabilitación nos da opciones de tener más viviendas a disposición de la ciudadanía y sitúa al ciudadano en el centro. La renovación de las viviendas también favorece la reducción del gasto energético, mejora el confort y nuestra salud física y mental. No debemos olvidar que pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores. La rehabilitación también debe ser un factor de cambio social, pensar en las personas y afrontar la vulnerabilidad de muchas de ellas. Se puede mejorar la vida de los ciudadanos a través de la mejora de sus viviendas. Por otro lado, rehabilitar y renovar nuestros barrios es una prioridad para el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en la búsqueda por convertir nuestras ciudades en más resilientes y sostenibles.
El Gobierno presentó en diciembre a la Comisión Europea el proyecto del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE) que busca lograr la neutralidad climática de todo el parque edificatorio en 2050. ¿Qué nos puede decir al respecto?
La Directiva de Eficiencia Energética (EPBD) exige hacer una transposición de la normativa buscando intervenir a gran escala en los edificios para conseguir la neutralidad climática. Supone un cambio de paradigma sobre cómo construimos nuestras ciudades y nuestros barrios, y se basa en tres principios: la calidad de la arquitectura, potenciando los edificios existentes y buscando no perder la identidad de nuestras ciudades; hacerlo con carácter integral, no solo en los edificios, también en los barrios, y por último, no dejar a nadie atrás y que todas las personas puedan beneficiarse de la rehabilitación de sus viviendas en términos de ahorro energético.
Por otro lado, ARCE 2050: Arquitectura Cero Emisiones, es una iniciativa cuyo propósito es liderar y acelerar la descarbonización del parque inmobiliario español y sus ciudades. Además, es un proyecto muy amplio que ha contado con la participación de numerosos actores del sector, más de 400 participantes. Dentro de ARCE, se encuentra el Plan Nacional de Renovación de los Edificios, que ha sido enviado por España en plazo a la Comisión Europea, siendo uno los 8 países que lo ha hecho. Además, la Comisión tiene como referente el plan que ha presentado España porque nos consideran un ejemplo a seguir en rehabilitación.
El Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE) diseña la hoja de ruta para la rehabilitación de nuestro parque hasta 2050 y establece todos los objetivos y acciones que deben desarrollarse en ese período. La EPBD es muy exigente, pero al final se ven los resultados y las cifras.
Según el INE, entre 2020 y 2023, se ha logrado reducir el consumo energético de las viviendas en un 10%, con una media de 540.000 rehabilitaciones al año en ese periodo, y se prevé una reducción de un 25% para 2030 y de un 33% para 2035, superando los objetivos de reducción del 16% y del 20% para esos años fijados por la Directiva europea.
Por otro lado, el sector de la rehabilitación ha supuesto el 50% del volumen de la actividad edificatoria, lo que pone de manifiesto el buen momento de este mercado y que vamos cumpliendo hitos en la hoja de ruta marcada.
Para cumplir los objetivos europeos de descarbonización para 2030, tanto del parque residencial como del terciario, y contribuir a alcanzar un parque edificado de cero emisiones en 2050, el PNRE propone más de 200 actuaciones, agrupadas en 57 medidas y 7 políticas: rehabilitación energética de edificios; lucha contra la pobreza energética; regeneración urbana y barrios sostenibles; impulso a la energía renovable; gobernanza y financiación; innovación, circularidad e industrialización, y por último, acompañamiento, sensibilización y formación.
La nueva versión de la EPBD plantea escalar la intervención en rehabilitación multiplicando hasta por 12 las cifras actuales. La sensación es que estamos lejos de que esto sea así. ¿Cuál es su opinión al respecto?
La rehabilitación sí ha despegado, aunque quizá nos falta dar el salto definitivo en rehabilitación integral. Las actuaciones aisladas han crecido mucho, pero no la renovación integral en los barrios, al menos no tanto como nos gustaría. Pero lo cierto es que las estadísticas del sector son favorables. Según los últimos datos disponibles del CSCAE, los visados en renovación integral han aumentado en el período 2023-2025.
De alguna manera, estamos empezando a recoger los frutos del trabajo que se ha realizado. Debemos crear una cultura de la rehabilitación y facilitar al ciudadano el acceso a la misma a través de ventanillas únicas, agentes rehabilitadores, rapidez en las subvenciones y ayudas, nuevos modelos de negocio a través de instrumentos financieros, CAEs más ventajosos en la rehabilitación de edificios y viviendas. En fin, es una tarea pendiente que debemos impulsar, pero los datos nos ayudan a ser optimistas.
Los Fondos Next Generation finalizan su período de ejecución el 30 de junio de 2026. ¿Qué valoración hace de los mismos? ¿No le parece que sería necesario mantener este tipo de estímulos más allá de este año?
Los Fondos Next Generation han colaborado mucho en el auge de la rehabilitación. Han sido 3.420 millones destinados a la rehabilitación de viviendas que han beneficiado a 285.000 hogares. El Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos (PIREP) ha contado con 1.080 millones de euros y ha ayudado a la reducción de un 30% en el consumo energético.
Los Fondos se terminan, pero nuestro objetivo es mantener esa inercia a través del Plan Estatal de Vivienda, que destinará el 30% a la rehabilitación y a la lucha contra la pobreza energética. La previsión realizada en el PNRE es destinar 11.000 millones de euros hasta 2030 para el fomento de la rehabilitación. El objetivo es seguir la misma línea de trabajo que venimos desarrollado en los últimos años, ofreciendo incentivos públicos para renovar nuestro parque edificatorio, y a la vez, hacer más fácil y ágil todo el proceso, reduciendo la burocracia.
En alguna ocasión hemos hablado en iRehabitae de la necesidad de contar con un “Plan País” para la rehabilitación en el que se comprometan todos los actores del mercado y que llegue al ciudadano, porque el despegue del sector depende también de la comunicación que se haga del mismo, ¿no le parece?
Totalmente de acuerdo. ARCE 2050: Arquitectura Cero Emisiones es un Plan de País que incluye a todos los actores del sector: administraciones, fabricantes, constructoras, promotoras, entidades financieras, ciudades, asociaciones, colegios profesionales, etc. Para la elaboración del PNRE 2026 enviado a la Comisión Europea el pasado mes de diciembre se trabajó con los diferentes agentes involucrados mediante cuatro grupos de trabajo y cinco mesas de expertos.
En todo el proceso siempre hemos tenido en cuenta sobre todo a los ciudadanos, por lo que significa la rehabilitación de los barrios y las ciudades en términos de mejora de vida, eficiencia energética, confort y beneficios para la salud de las personas.
Es evidente que nos queda trabajo por hacer, pero el esfuerzo que hemos realizado a través de ARCE, con el proyecto del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE), supone un proyecto para todo el país en rehabilitación. Necesitamos comunicarlo bien para que llegue a los ciudadanos, que ellos tengan presente los beneficios de la rehabilitación, incluso en los colegios es importante conocer los beneficios de la eficiencia energética y del impacto favorable de la misma en el medio ambiente.
Imagino que llegará al Ministerio la preocupación que existe en el sector sobre la escasez de mano de obra y de relevo generacional en las empresas. Se necesita más obra nueva, rehabilitar los edificios y reformar las viviendas, pero cada vez es más difícil encontrar profesionales. ¿Se puede hacer algo en este sentido?
Nos llega esa preocupación y la constatamos a diario. En la crisis de la construcción que se inició en 2008 se perdió mucha mano de obra, el sector se vio penalizado y lo cierto es que hoy en día falta mucha gente joven, pese a que las condiciones de trabajo son buenas y han mejorado con el paso de los años. Pero ciertamente no existe relevo generacional en muchas profesiones, también falta talento femenino.
Seguramente el PERTE de la Industrialización de la Vivienda del Ministerio puede ayudar un poco a paliar esta situación porque apuesta más por la producción en fábrica y eso siempre resulta más atractivo a la hora de encontrar trabajadores. Apostar por la formación profesional o en la Universidad a través de microcredenciales, es fundamental para dar a conocer el proceso de industrialización en construcción, para que así la gente joven pueda acercarse al sector y, a partir de ahí, pueda pensar en desarrollar una carrera profesional. Debemos acercar más el sector a la sociedad, que se convierta en un mercado atractivo para las nuevas generaciones.
También la Asociación Española de Normalización, UNE, ha constituido el Subcomité UNE de Construcción Industrializada (CTN-UNE 41/SC14), que busca impulsar el desarrollo de normas técnicas que contribuyan a impulsar la construcción industrializada y que preside el Ministerio.
Otro problema añadido es que la escasez de mano de obra provoca lentitud a la hora de ejecutar los proyectos y que sean más caros, lo que repercute negativamente en el sector.


