Marta San Román, Directora General de AFEC
Licenciada en Ciencias Físicas, Marta San Román es la Directora General de AFEC (Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización) y miembro de los consejos de UNE, EHPA y Eurovent.
«Trabajo para que las instalaciones térmicas y de climatización se vean no solo como confort, sino como motor de salud, descarbonización, resiliencia energética e integración renovable», nos explica.
«A veces me preguntó qué soy entonces. Física de formación, estratega de profesión, comunicadora por instinto, patológi y convencida de que la sostenibilidad es tanto personal como posible. Lo que sí creo es que mi formación como física me permite convivir con el rigor y la curiosidad, y me sentirme igual de cómoda con ingenieros, instaladores, directivos o responsables políticos en Europa», añade.
A usted le suele gustar ofrecer las claves del sector en todas las conferencias de prensa que ofrece AFEC. ¿Cuáles cree que están siendo las claves del mercado en 2025?
La clave de SOL, y no hablo de música… sino de una de las fuentes renovables de energía. Ahora en serio… 2025 está siendo un año de transición inteligente. El mercado HVAC ha dejado atrás la fase del crecimiento explosivo postpandemia y entra en una etapa más madura, donde la clave ya no es vender más, sino vender mejor: más eficiencia, más conectividad y más valor añadido. Las empresas están apostando por soluciones completas, híbridas, interoperables y con control inteligente. La innovación ya no se mide solo en kilovatios o SCOP, sino en confort, gestión, sostenibilidad real y generación de riqueza para toda la cadena de valor del mercado.
El sector se enfrenta a muchos desafíos en el entorno legislativo. ¿Cuáles son los principales?
Europa está acelerando su maquinaria normativa y el sector HVAC va en primera línea. La revisión del RITE, el despliegue del Reglamento de Ecodiseño y la aplicación de los requisitos de BACS (Building Automation and Control Systems) nos obligan a ir más allá del cumplimiento, a la vez que esperamos la trasposición de la EPBD (Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios), el Plan Social para el Clima, el Plan de Electrificación, el Plan de Renovación de Edificios… El reto ya no es sólo adaptarse, sino anticiparse. Desde AFEC, trabajamos para que la legislación acompañe la tecnología, no que la frene. Nuestro objetivo: que la regulación sea un trampolín, no un obstáculo.
AFEC ha puesto en marcha un buen número de iniciativas durante los últimos meses, como el Plan de promoción de bomba de calor y la campaña de comunicación sobre regulación y control, entre otras. ¿Cómo están funcionado todas ellas?
No durante los últimos meses… Durante los últimos años. El grupo de trabajo de Regulación y Control nació en 2023, y el Plan de Promoción de Bomba cumplirá una década en 2026.
Ambas iniciativas están funcionando muy bien, porque hablan el idioma que la sociedad entiende hoy: ahorro, sostenibilidad, digitalización y bienestar.
El plan de bomba de calor está ayudando a poner en el mapa esta tecnología como una pieza esencial de la descarbonización de los edificios. Tenemos tantas iniciativas que a veces nos es difícil comunicar y divulgar en tiempo real. Podéis ver todo en www.bombadecalor.org, incluido el V Foro de Bomba de Calor en octubre y el concurso de música “Un jingle para el planeta”.
Por otro lado, la campaña de Regulación y Control —con su mensaje “Control inteligente, climatización eficiente”— sigue dando pasos para traducir un tema técnico a un lenguaje más cercano y atractivo, tanto en el sector residencial como en el terciario. Regular y controlar bien no es un lujo, es lo que diferencia un edificio inteligente de uno que simplemente tiene máquinas y posibles disfunciones y pérdidas energéticas.
Los datos de 2024 reflejaron un mercado de tendencia prácticamente plana. ¿Qué sensaciones tiene del comportamiento del mercado en los últimos meses?
Tras un 2024 de pausa y digestión, el mercado empieza a recuperar el pulso. No hay euforia, pero sí optimismo prudente. La rehabilitación energética empieza a moverse, el usuario final entiende mejor qué es una bomba de calor y por qué la ventilación mecánica y la recuperación de energía son importantísimas, y las administraciones empiezan a acompañar con políticas más estables. El sector está en modo “remontada técnica”: afinar motores antes del próximo salto.
Lo cierto es que se esperaba un crecimiento enorme del mercado de bomba de calor en toda Europa y también en España, pero no ha sido así. ¿Cuáles cree que han sido las razones?
Imagínate un partido de tenis en el que el jugador peor usa una raqueta de fibra de carbono y el mejor, una de madera de 3kg de peso… Las bombas de calor son el mejor deportista para el confort, la productividad y la sostenibilidad, pero sin condiciones favorables le puede costar rendir. En muchos países, los precios de la energía, la fiscalidad o la falta de información al usuario han frenado su impulso. En España, además, el parque edificatorio antiguo y la complejidad de las ayudas ralentizan el cambio. Pero la tecnología no es el problema: lo es el contexto. Falta una visión coordinada entre industria, administración y usuario. La buena noticia es que esa conversación ya ha empezado (por ejemplo, los CAE) … y va en la buena dirección.
¿Hasta qué punto cree que el cambio climático es un factor que juega a favor del sector de la climatización?
Es al revés: el sector de la climatización es un factor que juega a favor del cambio climático.
El cambio climático no es un “aliado”, es un recordatorio incómodo de por qué debemos hacerlo mejor. Las temperaturas extremas hacen visible la importancia de contar con sistemas eficientes, reversibles y bien controlados. Y no sólo de calefacción, sino de calor y frío en un mismo equipo, para ahorrar y simplificar el uso de espacio, instalaciones, contratos de mantenimiento, etc. No vale cualquier climatización: solo la que cuida el planeta mientras cuida a las personas. En ese sentido, sí, el cambio climático nos pone bajo los focos… y nos obliga a ser parte activa de la solución.
La guía “La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios”, elaborada por AFEC junto con el IDAE, explica cómo la industria HVAC se encuentra preparada para la descarbonización de la climatización. ¿Cómo cree que puede influir la industria de la climatización en la descarbonización de la edificación?
La guía del IDAE es una herramienta muy valiosa porque ayuda a aterrizar conceptos que parecían abstractos. Muestra, con rigor técnico y claridad, que la bomba de calor no es solo una alternativa, es el estándar del futuro. Si se integra adecuadamente en los programas de rehabilitación y se acompaña de medidas de control inteligente, puede multiplicar el impacto positivo sobre el consumo y las emisiones. Desde AFEC, celebramos este tipo de iniciativas que alinean política, tecnología y comunicación.
¿Hasta qué punto le parece importante el sector de la rehabilitación en la dinamización del mercado de climatización?
Totalmente decisiva. La rehabilitación energética es el gran campo de juego para el HVAC de esta década. No hay transición ecológica sin una renovación profunda del parque edificatorio. Y aquí la climatización es protagonista: el 40% de la energía de los edificios pasa por nuestros equipos. Cada edificio rehabilitado –con sus instalaciones térmicas y de climatización rehabilitadas integralmente– es una victoria doble: mejora el confort de las personas y reduce las emisiones del país. Aquí es donde se gana o se pierde la descarbonización.


