Mireia Font Martin, Directora de Comunicación de BigMat Iberia
¿Cuál es su opinión sobre el momento que vive el sector de la rehabilitación, la reforma y las instalaciones? ¿Es optimista sobre el desarrollo del mercado en 2026?
Desde mis casi 6 años de experiencia en el sector, creo que estamos en un momento de transición muy interesante, pero también exigente. Hay una conciencia clara de que la rehabilitación y la reforma son clave para mejorar la calidad de vida, la eficiencia energética, la sostenibilidad del parque edificado hasta hoy, y eso es algo que hace unos años no estaba tan presente.
De cara a 2026 soy moderadamente optimista. Creo que será un año en el que de seguro el mercado seguirá activo, especialmente en rehabilitación y reforma que todo apunta que seguirá creciendo de manera estable. Aunque realmente opino que el verdadero crecimiento vendrá de quienes sepan acompañar mejor al cliente, simplificarle el camino y aportar valor más allá del producto/solución.
Seguimos lejos de los objetivos que plantea la EPBD en la tasa de renovación y rehabilitación del parque edificado. ¿Cuáles son los factores necesarios para que el sector despegue definitivamente?
No es una temática que haya podido conocer en profundidad desde un punto de vista técnico, pero sí desde la experiencia y el contacto diario con el mercado. Es cierto que seguimos lejos de los objetivos que marca la EPBD, y desde mi punto de vista no es por falta de necesidad ni de interés, sino por la complejidad de poner en marcha muchos proyectos de rehabilitación.
En mi experiencia, uno de los grandes frenos es la dificultad para entender por dónde empezar: ayudas, requisitos técnicos, trámites administrativos… Todo ello más la coordinación entre distintos agentes acaba siendo abrumadora tanto para particulares como a comunidades de propietarios.
Por eso creo que, para que el sector despegue definitivamente, es fundamental simplificar los procesos, dar estabilidad normativa y, sobre todo, acompañar mejor al cliente final interesado en llevar a cabo esta transformación. Cuando alguien, quien sea, entiende bien qué tiene que hacer, qué beneficios va a obtener y siente que no está solo durante el proceso, la rehabilitación deja de percibirse como una barrera o algo complejo y pasa a ser una decisión viable.
Los Fondos Next Generation finalizan su período de ejecución para España en junio de 2026. ¿Cree que han cumplido su papel suficientemente? ¿Considera que serán necesarios otros estímulos para mantener el impulso que necesita el sector?
Un poco en la línea del anterior punto, creo que los Fondos Next Generation han sido necesarios y, en muchos casos, muy positivos. Han servido para activar proyectos, para poner la eficiencia energética en el centro de la conversación y para empujar al sector a dar un salto en concienciación y profesionalización.
Sin embargo, la complejidad administrativa y la falta de información clara han hecho que muchas oportunidades posiblemente se hayan quedado por el camino. Me consta que no siempre ha sido fácil trasladar estas ayudas al cliente final ni ejecutarlas con la agilidad que el mercado necesita.
Pensando en el futuro, considero que el sector necesitará nuevos estímulos, pero quizá más sencillos y continuos en el tiempo. Más que grandes planes con fecha de caducidad que nos obliguen a hacer las cosas rápido y corriendo, creo que necesitamos una base sólida de conocimiento y un marco estable que genere confianza y permita planificar a medio y largo plazo.
El sector sigue adoleciendo de problemas como la falta de mano de obra, de talento femenino y de relevo generacional en las empresas. ¿Cómo se podría ayudar a cambiar esta situación?
Este es un tema que me toca especialmente de cerca. En general, el sector de la construcción, la reforma y las instalaciones sigue teniendo dificultades para atraer talento y, en particular, talento joven y femenino, algo que todavía se percibe claramente en el día a día. Aun así, también creo que es justo reconocer que, en comparación con años anteriores, se están dando pasos hacia una mayor apertura, inclusión y diversidad de perfiles.
Desde mi punto de vista, y por el conocimiento que me ha dado el sector a lo largo de estos últimos años, parte del problema está en cómo se comunica y se “vende” el propio sector. No siempre somos capaces de mostrar lo realmente atractivo que puede llegar a ser: la posibilidad de generar un impacto positivo en los entornos en los que vivimos. A menudo no trasladamos que ofrece oportunidades reales de desarrollo profesional, estabilidad y un papel clave en la transformación sostenible de nuestras ciudades y comunidades.
También creo que es clave visibilizar más a las mujeres que ya estamos en el sector, en todos los niveles, para que otras puedan verse reflejadas y entender que este también es su sitio.
El relevo generacional y la falta de mano de obra no se resolverán de un día para otro, pero apostar por la formación y dar visibilidad, abrir la puerta a nuevos perfiles y evolucionar como sector es un paso imprescindible para avanzar y hacer que lo que hoy parece imposible o difícil, en unos años sea una realidad.


