Instaladora miembro de CLIMAVER® Club de Saint-Gobain Isover
CLIMAVER® Club, de Isover, ya ha acompañado a más de 50 instaladores que han conseguido acreditar sus competencias desde 2019. Teresa Hoyuela Ríos es la única mujer instaladora que lo ha hecho.
¿Por qué decidió convertirse en instaladora?
Decidí convertirme en instaladora porque se me presentó la oportunidad de aprender el oficio junto a mi marido, lo que hizo que el proceso de formación y adaptación al sector fuese mucho más sencillo y cercano. Con el tiempo descubrí que era un trabajo que me gustaba, en el que podía desarrollar habilidades manuales y técnicas, y en el que tenía margen para crecer profesionalmente.
Es la primera mujer instaladora de redes de conductos de climatización y ventilación-extracción que ha acreditado sus competencias con un PEAC de la mano de Isover a través de CLIMAVER® Club. ¿Cómo dio el paso?
No sabíamos de la existencia de una acreditación de competencias para nuestra profesión hasta que a través del Campus CLIMAVER® de Isover nos comunicaron e informaron de que existía esta posibilidad.
Y gracias a que nos acompañaron en todo el proceso, hoy soy la primera mujer instaladora de conductos que tiene esta acreditación, ¡Estoy encantada!
La verdad que es de agradecer, porque en este sector es clave que se reconozca nuestra profesionalidad tras tantos años de trabajo, y así hagamos el gremio de la instalación de conductos más digno y también más atractivo para los que vendrán.
Explique brevemente en qué consiste su trabajo.
Mi trabajo se centra principalmente en la fabricación de conductos de climatización y ventilación CLIMAVER®, una labor que requiere precisión, atención al detalle y destreza manual. Es un puesto que se adapta bien a mí y que supone un menor esfuerzo físico, aunque esto no impide que también participe de forma habitual en el montaje en obra, colaborando en diferentes fases de la instalación.
El sector demanda mano de obra y también mayor presencia femenina. ¿Cómo animaría a más mujeres a que se hiciesen instaladoras?
Les diría que no tengan miedo a dar el paso, que se animen. Hoy en día es cada vez más habitual ver mujeres en sectores tradicionalmente masculinos como la construcción. En mi experiencia, el trato con los compañeros ha sido siempre cordial, respetuoso y profesional, lo que facilita mucho la integración. Además, es un sector con muchas oportunidades laborales y en el que las mujeres podemos aportar tanto como cualquier otro profesional.
¿Qué es lo mejor y lo peor de su trabajo?
Lo mejor es, sin duda, la fabricación de conductos, ya que disfruto mucho de los trabajos manuales y del proceso de creación; para mí tiene un punto artesanal que me resulta muy satisfactorio.
Lo peor está relacionado con las condiciones generales de las obras: el frío y la humedad en invierno, el calor intenso en verano y, en algunos casos, la falta de instalaciones o servicios adaptados para mujeres, algo que todavía debería mejorar en el sector.


