Valentina Lázaro, Sales Manager de URSA
¿Cuál es su opinión sobre el momento que vive el sector de la rehabilitación, la reforma y las instalaciones? ¿Es optimista sobre el desarrollo del mercado en 2026?
El sector de la rehabilitación y la reforma se encuentra en un momento de clara transformación. Parece que siempre decimos lo mismo, pero ahora sí que percibimos señales más evidentes de que algo se mueve en el sector. Venimos de unos años intensos, marcados por un fuerte impulso normativo y por la concienciación social sobre la eficiencia energética y la descarbonización del parque edificado. Aunque el ritmo no siempre ha sido el esperado, especialmente en rehabilitación integral o por las expectativas que pusimos en las ayudas europeas post covid, sí se percibe una base más sólida que hace unos años.
De cara a 2026 soy moderadamente optimista. Existe una demanda latente muy importante, tanto en vivienda residencial como en edificios terciarios, y el mercado empieza a interiorizar que rehabilitar ya no es solo una cuestión de mejora estética, sino una inversión necesaria en confort, ahorro energético y sostenibilidad.
Seguimos lejos de los objetivos que plantea la EPBD en la tasa de renovación y rehabilitación del parque edificado. ¿Cuáles son los factores necesarios para que el sector despegue definitivamente?
Para alcanzar los objetivos marcados por la EPBD es imprescindible actuar de forma coordinada en varios frentes. En primer lugar, es clave simplificar los procedimientos administrativos y reducir la complejidad de acceso a las ayudas, tanto para los profesionales como para los usuarios finales. La burocracia sigue siendo una barrera importante.
Además, es fundamental reforzar la información y la pedagogía: muchos propietarios todavía no son plenamente conscientes de los beneficios reales de una rehabilitación energética bien planteada. Por último, el sector necesita estabilidad y visión a largo plazo. La rehabilitación no puede depender únicamente de impulsos puntuales; debe convertirse en una actividad estructural, apoyada en normativas claras, financiación accesible y soluciones técnicas fiables.
Los Fondos Next Generation finalizan su período de ejecución para España en junio de 2026. ¿Cree que han cumplido su papel suficientemente? ¿Considera que serán necesarios otros estímulos para mantener el impulso que necesita el sector?
Los Fondos Next Generation han sido, sin duda, un catalizador importante para el sector. Han contribuido a poner la rehabilitación energética en el centro del debate, pero han estado lejos del volumen de actividad que esperábamos en el sector. Su impacto podría haber sido aún mayor si los procesos hubieran sido más ágiles y homogéneos en todo el territorio.
Pensando en el futuro, será necesario articular nuevos mecanismos de apoyo que den continuidad a este impulso. No necesariamente en forma de grandes programas extraordinarios, sino a través de incentivos fiscales estables, líneas de financiación accesibles y marcos regulatorios que ofrezcan seguridad a largo plazo tanto a empresas como a particulares.
El sector sigue adoleciendo de problemas como la falta de mano de obra, de talento femenino y de relevo generacional en las empresas. ¿Cómo se podría ayudar a cambiar esta situación?
Este es uno de los grandes retos del sector. Para atraer talento es fundamental mejorar la percepción de la construcción y la rehabilitación, mostrando que se trata de un ámbito cada vez más técnico, innovador y con un impacto directo en la sostenibilidad y la calidad de vida de las personas.
Es clave reforzar la formación profesional, acercar el sector a los jóvenes desde etapas tempranas y visibilizar referentes femeninos que ayuden a romper estereotipos. También es importante que las empresas apuesten por entornos laborales más inclusivos, con oportunidades reales de desarrollo profesional. Solo así conseguiremos garantizar el relevo generacional y contar con el talento diverso que el sector necesita para afrontar los desafíos futuros.


