En el mundo en que vivimos pasamos más del 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, lo que convierte la calidad del aire interior en un elemento decisivo para nuestra salud y confort.
Esa conciencia colectiva sobre la ventilación y el aire interior tuvo a la pandemia del Covid como punto de inflexión. Desde entonces, el ciudadano medio percibió su importancia en oficinas, hoteles, residencias o viviendas.
La demanda actual, según apunta un fabricante del sector, está más ligada a proyectos de rehabilitación energética, renovación de edificios existentes y certificaciones de bienestar, que exigen caudales mínimos, recuperación de calor y control de parámetros de IAQ.
También la actualización de la EPBD 2024/1275 introduce el concepto de calidad ambiental interior óptima y obliga a fijar requisitos claros de ventilación, control de temperatura y monitorización de la calidad de aire en edificios de nueva construcción y rehabilitación, a lo que se suma la regulación existente del CTE y RITE.
La gestión adecuada de la ventilación y calidad ambiental integrada del edificio es hoy fundamental para mejorar sus consumos y reducir sus emisiones.
Más información en: https://www.irehabitae.es/revista-irehabitae-numero-20-diciembre/


